Por qué.
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De tomar distancia con el porqué de las cosas.
En 2019, las Jornadas de Psicología y Baloncesto nacieron para darle realidad a un claro mantra. Romper la presa.
Esta frase representaba todo aquello que considerábamos necesario para acercar, con la paciencia que requiere, la psicología al contexto deportivo.
7 años después hay cada vez más agua atravesándola, a todas luces supone una buena noticia. Aún así, hoy considero imposible verme reflejado con el propósito de aquel proyecto concebido en 2019.
Traté de acercarlo a la propuesta original, paralizada por el covid, haciendo de este evento una experiencia presencial donde la compañía y el entorno conformasen parámetros tan importantes como el contenido expuesto.
Una vez conseguido esto, en el capítulo rodado hace dos años en Granada, tengo mis dudas acerca de la capacidad del mismo para seguir aterrizando la realidad sobre mi perspectiva actual de la psicología.
Fiel defensor de salir de los sitios cuando aún duele. De escuchar las alarmas que indican una extensión del chicle potencialmente perjudicial.
Por eso dejé el baloncesto, cuando aún no había quemado embrague. Por eso Psych&Roll verá su final en el episodio 150, dentro de aproximadamente 9 semanas. Por eso las Octavas Jornadas de Psicología y Baloncesto supondrán el cierre de toda esta historia sobre romper la presa.
Porque creo, o así lo siento al menos, que ya está rota de alguna manera, y que la importancia actual reside en otros enfoques o cuestiones. Perspectivas que seguro me llevarán a otros proyectos, como lo fueron las cartas con Barullo lanzadas hace unos meses, o los cursos que te presento cada año.
El valor de las cosas se encuentra precisamente en su condición finita. En que una parte de ti sea consciente de que pueden morir. Debo ejercer de cicuta en este evento, para tomar distancia y construir otro escenario que sí responda ante lo que ahora me moviliza.
No soy el mismo Javi que hace 7 años, y qué bonito. Concluir este espacio es una manera de reverenciar a aquel ingenuo que por ese entonces tomaba decisiones sin pensarlo demasiado. A la misma vez, es una forma de alentar al Javi que, el día 21 de junio tras levantarse con una abismal resaca tanto física como emocional, se plante delante del siguiente precipicio y le diga… todo esto mereció la pena, pero ahora es momento de encontrar otras maneras de deambular.
Por supuesto, no querría encontrarme sólo ante tamaño abismo.
Me encantará que me acompañes en esta última aventura.
Puedes hacerlo, aquí.

